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Antes de su primer concierto en solitario en Chile, el líder del aclamado conjunto canadiense se refiere a las diversas reacciones que motivó su último álbum, Everything now. De paso, analiza su relación con la tecnología y la instantaneidad, recuerda su anterior paso por Santiago y explica por qué The Clash es una fuente de inspiración.

Win Butler no está para sermones ni arengas mesiánicas. Pese a que el último trabajo de estudio de su banda, Everything now, se muestra como uno de los más críticos y discursivos de su catálogo, con diversas alusiones a los vicios de la tecnología, el consumo y la instantaneidad de la vida moderna, el cantante y cerebro de Arcade Fire reconoce ser usuario activo de las redes sociales, particularmente de Twitter. “Las disfruto y aprendo mucho de ellas”, dice el músico canadiense desde Brooklyn, donde vive actualmente junto a su esposa y compañera de banda, Régine Chassagne.

Fue a través de esas mismas plataformas que el sexteto de Montreal, la más aclamada agrupación del indie rock de este siglo, promocionó su último disco, con una llamativa campaña online de tono satírico y falsas reseñas del álbum que ellos mismos publicaron, tal vez, para dejar en claro de inmediato el mensaje central de su quinta producción. Tal vez, porque los críticos del mundo todavía no se ponen de acuerdo con Everything now -para algunos una incomprendida obra maestra, para otros, el primer traspié de los norteamericanos-, polémica que Butler no pretende zanjar.

“Creo que es la gente la que tiene que decir de qué se trata una obra de arte. Soy de la creencia de que no existe una forma correcta de escuchar un disco o de leer un libro: por más que uno como autor tenga una idea en su cabeza, la gente la va a interpretar como le haga sentido”, dice el multiinstrumentista de 37 años, quien el próximo 11 de diciembre llega al Movistar Arena con su Infinite Content Tour, la gira promocional del disco. Será el primer concierto en solitario de Arcade Fire en Chile tras su paso por el Lollapalooza chileno de 2014. Allí no hay discrepancia: los canadienses, a la altura de las expectativas y del aura cuasi divina con que cargan desde su debut de 2004, ofrecieron una de las más espectaculares presentaciones de la versión local del festival, sino la mejor.

¿Guarda buenos recuerdos de su primera actuación en Chile?

Claro, el público fue maravilloso. Para ser honesto, cada concierto que hemos hecho en Sudamérica ha sido increíble, todos se han sentido como algo especial y eso hace que siempre queramos volver.

Desde sus inicios el grupo goza de una gran reputación por sus shows en vivo. ¿Piensan en ese aspecto cuando están trabajando en un nuevo álbum?

No lo pensamos para nada. Sólo nos concentramos en hacer cada disco lo mejor posible y después viene esa fase en que nos preguntamos ‘¿cómo demonios vamos a tocar esto?’ (ríe). A veces es un poco difícil, es cierto.

A cuatro meses del lanzamiento de Everything now, ¿cuál es su evaluación personal de la polarizada recepción que éste tuvo?

La verdad, nunca lo pensé del modo en que lo planteas [dice con ironía]. Nos pasamos mucho tiempo trabajando en este disco y yo quedé muy conforme con el resultado. No lo sé… recién ahora estoy volviendo a escuchar Neon bible [su disco de 2007] y a pensar ‘eso está muy bueno’ o ‘aquí faltó tal cosa’. Pero claramente no tengo la perspectiva necesaria para analizarlo. Probablemente tampoco la tienen los críticos. Yo leo las reseñas a todo esto, que fueron muy apasionadas, y de una forma muy interesante reflejan cómo funcionan los medios y las redes sociales hoy en día.

¿Siente que las redes sociales dividen mucho a la gente? ¿Es pesimista su visión de éstas?

Si bien son algo nuevo, en el sentido de que tienen la apariencia de ser una forma reciente de comunicarnos entre nosotros, la humanidad ha sido mala y agresiva entre sí probablemente durante toda su historia. Para mí, las redes sociales son una institución humana, pero lo que ahí ocurre lo puedes encontrar en cualquier otro lugar.

Y en el caso de Everything now y cómo fue recibido, ¿cree que también tuvieron algo que ver?

Definitivamente. Creo que tuvieron mucho que ver los chistes que hicimos antes del lanzamiento. Los críticos son casi todos parte de las redes sociales y pudieron experimentar toda la campaña del álbum. Y claro, mucha gente se formó una opinión del disco en base a lo que se decía en las redes sociales y los medios. Así es como son las cosas ahora y pasa lo mismo con los libros y los programas de televisión. Por supuesto, hay excepciones, gente que está afuera de eso, aunque no es mi caso.

Recientemente dijo que, en su mente, ve al público de Arcade Fire como gente que aún no ha nacido. ¿Piensa que sus discos serán más apreciados en el futuro?

No sé si serán más o menos apreciados, pero hablo de mi experiencia. Yo nací meses después que The Clash lanzara London calling, que en su momento a la gente le encantó, pero su importancia real comenzó a hacerse sentir años después.

The Clash, como su grupo, también comenzó a unir lo rítmico y lo político en una segunda etapa de su carrera. ¿Son ellos una fuente de inspiración?

Bueno, claro que sí, más que nada por sus canciones y sus discos, que son todos increíbles… hasta que se volvieron malos [ríe]. Fuero una banda muy política y muy activa en el mundo que les tocó, y no sé si hubo otros grupos tan importantes después de ellos, al menos de los que hacen canciones con guitarras.

¿Cuáles son sus planes para 2018? ¿Ya piensan en nuevo material?

Una vez terminado el tour por Sudamérica nos tomaremos un descanso y luego haremos algunos shows en el verano. Después de eso imagino que vendrá un tiempo fuera de las pistas para empezar a planear un nuevo disco. Me cuesta no estar pensando constantemente en música y en nuevas ideas, como que se me hace difícil apagar esa parte de mi cerebro. No tengo ni siquiera otros hobbies, como pintar, aunque quizás debería.

Fuente: Andrés del Real / La Tercera