Noticias

Los ex integrantes de Los Bunkers estrenan este viernes los diez temas de su nuevo proyecto, en un álbum frontal y energético que definen como un “cambio de paradigma”.

Llevar a palabras las ideas y motivaciones detrás de un disco no suele ser algo fácil para ningún artista, pero Francisco Durán lo simplifica todo con una analogía bastante clara: si la música de Los Bunkers, el grupo que integró junto a su hermano Mauricio entre 1999 y 2014, estuvo casi siempre emparentada con el rock clásico de los años 60, la de Lanza Internacional, el nuevo proyecto de ambos, tiene como referentes a los movimientos musicales surgidos durante la década siguiente. Aquellos “que rompieron con el paradigma Beatle en la melodía y las estructuras de las canciones”, explica el músico.

Joy Division, Devo, Gang of Four y New Order -de quienes Mauricio Durán luce un generoso tatuaje en su brazo izquierdo- son algunos de los grupos que los penquistas parecen haber estado escuchando con mayor atención en los últimos años, trabajando desde México en su regreso formal al estudio y los escenarios luego de un período que destinaron al trabajo de producción y composición para Los Angeles Negros y Pepe Aguilar. Así queda expuesto en las diez canciones del debut homónimo de Lanza Internacional, disponible desde anoche en plataformas digitales, donde los Durán entregan su repertorio más energético, urgente y rítmico a la fecha.

Editado por su flamante sello propio, República Independiente de Música Popular, el disco profundiza ciertas ideas presentes en La velocidad de la luz (2013), el último LP de Los Bunkers, donde ya habían ciertas señales de una inclinación hacia lo bailable y primeros experimentos con sintetizadores. Ahora, esos elementos son la base del sonido del trío que completa el baterista mexicano Ricardo Nájera (Furland, Instituto Mexicano del Sonido), donde la ya conocida habilidad de los hermanos para los coros memorables y la producción de alto nivel se superpone a una base musical inspirada en la new wave y el post punk de hace cuatro décadas.

“Casi todo parte de un ritmo que traía Ricardo”, cuenta Francisco Durán, quien, además de las guitarras, asume ahora la exclusividad en las voces, rol que en Los Bunkers ejerció de forma ocasional. Y de entrada, en Mala fama -el primer single del álbum-, el menor de los hermanos toma distancia de su antigua agrupación y da muestras de nuevas posibilidades en su forma de cantar, más agresiva a ratos en este LP.

Si bien hay cabida para pasajes más reposados, como ocurre en Huellas digitales y Tomar el sol -con Mauricio Durán y Nájera sonando como Peter Hook y Stephen Morris, la base del sonido de Joy Division y New Order-, la frontalidad está presente en todo el disco, como queda de manifiesto en Perna, con sus sintetizadores tipo Thomas Dolby y sus dardos hacia una interlocutora femenina, y también en Remar hacia atrás, en la que disparan contra toda la clase política sobre una estructura entrecortada y una guitarra funky que recuerda a Talking Heads.

“Hay poca metáfora en el disco, las letras no dan mucho pie a la doble lectura o la interpretación. Quizás tiene que ver con el sonido, que es más directo y energético, porque nos quedamos con las letras que hacían más sentido con el espíritu musical”, explica Mauricio Durán, quien se estrena como bajista en el trío.

Luego de algunos shows esporádicos en México, Lanza Internacional iniciaba este jueves en Concepción su primera gira por Chile, que los tendrá a fin de mes actuando en sus primeros eventos masivos en el país. ¿Qué viene después para el grupo? “Queremos hacer varios discos seguidos”, asegura Nájera, a lo que Francisco Durán suma el interés por “tocar lo más que se pueda”, ya que “el formato trío ayuda mucho a la fluidez de la toma de decisiones y a que este sea más fácil de transportar”.

Fuente: Andrés del Real / La Tercera